EL BEATO

PIER GIORGIO FRASSATI nace en Turín el 6 de abril de 1901 de padres bielleses. El padre, Alfredo, es fundador y director del periódico "La Stampa", senador en 1913 y embajador en Berlín en el periodo 1921-1922. La madre, Adelaide, es una apasionada y confirmada pintora.
Con su hermana Luciana, un año más pequeña, asiste a la Escuela Liceo-Gimnasio Massimo d'Azeglio y consigue el diploma de bachillerato en letras clásicas en el Instituto Social de los padres Jesuítas. En 1918 se inscribe a la Universidad Regio Politécnico de Turín en el curso de Ingeniería industrial mecánica con especialización en minería con la finalidad de dedicarse "a Cristo entre los mineros".
Desarrolla muy pronto una profunda vida espiritual: Jesús en la Eucaristía y la Santa Virgen - que el venera de forma particular en el Santuario alpino de Oropa - son los polos de su devoción.
Se inscribe a numerosas asociaciones en las que participa activamente (Fuci, Juventud Católica, Club Alpino Italiano, Joven Montaña), pero el campo de su máxima actividad es la Conferencia de San Vincenzo, donde se prodiga en la ayuda a los necesitados, enfermos e infelices, donándose completamente a todos ellos. En 1922 entra en la Tercera orden dominicana asumiendo el nombre de fra Gerolamo en recuerdo de Savonarola.
Dos meses antes de doctorarse, con sólo 24 años, una poliomielitis fulminante rompe en cinco días su exuberante fortaleza. Muere el 4 de julio del 1925. Sus funerales son un apoteosis. La tumba de Pollone se trasforma rápidamente en meta de peregrinaje. Actualmente sus restos reposan en la catedral de Turín.
El 20 de mayo del 1990 el Papa Juan Pablo II proclama Beato al joven que en 1980 había definido como "un alpinista tremendo" y que en 1984 indicó como modelo para los deportistas del mundo entero.

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En julio del 1923 Pier Giorgio escribía a un amigo: "El domingo ha sido una de esas jornadas magníficas y desde el glaciar mi pensamiento ha corrido hacia los amigos que están lejos: me hubiera gustado que estuvieran todos aquí para gozar conmigo de este espectáculo maravilloso."
Y hoy Pier Giorgio, inspirando la bella iniciativa del Club Alpino Italiano, tiende de nuevo la mano fuerte a todos los jóvenes para sostener la cordada de aquellos que quieren "vivir y no sólo sobrevivir".
Les indica a todos ellos El SENDERO para que hagan como él "de cada escalada en las montañas un itinerario que acompaña lo ascético y espiritual, una escuela de oración y de adoración, un compromiso de disciplina y elevación, uniendo a todo esto … la admiración por la armonía de la Creación, la admiración de Dios mismo." (Juan Pablo II, Cogne, agosto 1994).

Wanda Gawronska

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