EL PROYECTO
"¡Montañas montañas montañas, yo os amo!"
Esta declaración de amor, profundamente simple e intensa, es de Pier Giorgio Frassati (1901-1925) el joven turinés - beatificado en 1990 y socio, entre otras cosas, también del Club Alpino Italiano - que "amaba la montaña y la sentía como una cosa grande, un medio de elevación del espirito, un gimnasio donde temperar el alma y el cuerpo".
En todas sus acciones, y por esto incluso en el encanto áspero de los montes, Pier Giorgio ha dejado siempre en evidencia su búsqueda cotidiana de Dios: "Cada día me enamoro más de las montañas - escribía a un amigo - y querría, si mis estudios me lo permitieran, pasar enteras jornadas en los montes contemplando en ese aire puro la Grandiosidad del Creador". Una contemplación enriquecida con el gozo que proporciona la compañía de los amigos e intensificada por la coronación de vetas cada vez más altas: "Deseo siempre escalar los montes, alcanzar los picos más arriesgados; probar ese gozo que sólo en montaña se obtiene".
Con su testimonio de vida profundamente centrada - en síntesis - sobre la "caridad gozosa", en la que encontraban razón y alimento cada uno de sus compromisos (desde el social al familiar, desde el religioso al político) Pier Giorgio Frassati ha trazado en el fondo "el sendero" para todos aquellos jóvenes que en verdad, como él decía, quieren "vivir y no sólo sobrevivir".
Al día siguiente de la beatificación surgió de forma totalmente espontánea, dentro del C.A.I., la idea de dedicarle precisamente un sendero en cada región de Italia, en lugar de la cima de un monte, como, por otra parte, había ya hecho en pasado el padre De Agostini en la Patagonia.
Así pues con el lema "Para encontrar a Dios en la Creación" en 1996 comenzamos desde Sala Consilina (en provincia de Salerno) con el "Sendero Frassati de la Campania", región donde la idea había tenido origen.
Desde entonces, casi cada año se ha abierto un nuevo "Sendero Frassati", como se puede apreciar en el listado de las inauguraciones.
Eso sí, no querríamos que una rápida ojeada al listado de los senderos dedicados hasta este momento a Pier Giorgio Frassati diera la impresión que toda esta iniciativa está fijada entorno a una pura evocación de la figura - por otro lado ejemplar - del joven beato piamontés. ¡Todo lo contrario!
Desde su origen, la idea de dedicar a Pier Giorgio Frassati un sendero escogido en un ambiente rico al mismo tiempo de valores naturalísticos, históricos y religiosos, ha querido representar para cuantos a título vario han tomado parte en el proyecto, una auténtica experiencia de vida, en el surco de su testimonio.
Y aquí la palabra debería ir, sobre todo, a los innumerables amigos que hasta hoy han trabajado con pasión, confiando el verdadero sentido de esta experiencia a aquel simbólico pero intensísimo gesto de bendecir cada nuevo sendero mezclando las aguas procedentes de todos los recorridos anteriores.
Para todos ellos valgan aquí, las palabras que Vito Oddo, entonces Presidente del C.A.I. de Siracusa, tuvo a bien en pronunciar durante la inauguración del "Sendero Frassati" más meridional de Italia: "Dedicar un sendero al Beato Frassati puede parecer casi un acto de egoísmo. Es como si quisiéramos dedicárnoslo a nosotros mismos, a la pasión por la montaña y al amor hacia la naturaleza que compartimos en cuanto socios del C.A.I., con Pier Giorgio Frassati. En realidad es un acto de amor hacia Aquel que ha creado estas cosas y que, en su infinita bondad, donándonos el ejemplo de Pier Giorgio, nos ha querido recordar que la vida debe ser enriquecida mediante otros valores. Esa fe y esa capacidad para el social y a favor del necesitado han iluminado el camino de Pier Giorgio Frassati."
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